Cómo medir el impacto social de una licitación: indicadores y KPIs que realmente sirven
Una licitación pública puede incorporar criterios sociales y medioambientales, pero ¿cómo saber si realmente se están cumpliendo? Para responder a esta pregunta es necesario definir y hacer seguimiento de indicadores de impacto social durante toda la ejecución del contrato.
Medir el impacto social de una contratación pública permite pasar de las buenas intenciones a resultados concretos y demostrables. La clave no está en recopilar una gran cantidad de datos, sino en seleccionar aquellos indicadores que permitan responder a una pregunta fundamental:
¿Qué ha cambiado como consecuencia del contrato?
¿Qué son los indicadores de impacto social en la contratación pública?
Los indicadores de impacto social son métricas que permiten evaluar los cambios sociales, laborales o ambientales asociados a una actuación o contrato público.
Para que sean realmente útiles, deben estar vinculados al objeto del contrato y a los objetivos definidos desde el inicio. Además, deben poder medirse con datos verificables.
Por ejemplo, si una contratación establece como objetivo favorecer la inclusión laboral, no basta con indicar que se han incorporado criterios sociales en los pliegos. Es necesario definir cómo se va a comprobar su cumplimiento.
¿Qué debería medir una administración?
Los indicadores dependerán de los objetivos de cada contrato. Algunos de los más habituales son:
1. Indicadores de empleo e inclusión
Permiten conocer el efecto de la contratación sobre el empleo y la incorporación al mercado laboral de determinados colectivos.
Algunos ejemplos son:
Puestos de trabajo creados.
Número de contrataciones realizadas.
Personas pertenecientes a colectivos prioritarios contratadas.
Puestos de trabajo mantenidos durante la ejecución.
Porcentaje de personas contratadas que permanecen en el empleo.
2. Indicadores de formación
En contratos en los que la capacitación tenga un papel relevante, pueden utilizarse indicadores como:
Horas de formación impartidas.
Número de personas formadas.
Personas que completan los itinerarios formativos.
Certificaciones o acreditaciones obtenidas.
Porcentaje de participantes que mejoran sus competencias.
3. Indicadores ambientales
Cuando el contrato incluya objetivos ambientales, los indicadores pueden centrarse, entre otros aspectos, en:
Reducción de residuos.
Consumo energético.
Reducción de emisiones.
Uso de materiales sostenibles.
Movilidad sostenible.
Porcentaje de materiales reutilizados o reciclados.
El KPI debe estar conectado con el objetivo
No todos los datos son indicadores útiles. Un buen KPI debe permitir comprobar si se está avanzando hacia el resultado previsto.
Por ejemplo, si el objetivo es mejorar la inclusión laboral, conocer únicamente el número total de trabajadores del contrato puede aportar poca información. En cambio, medir el número y porcentaje de personas de colectivos prioritarios incorporadas al empleo permite relacionar directamente el dato con el objetivo social establecido.
Por eso, antes de definir los KPIs conviene establecer:
Objetivo → Indicador → Método de medición → Fuente de evidencia → Resultado esperado
Esta conexión facilita tanto el seguimiento del contrato como la posterior evaluación del impacto.
Crear un cuadro de mando de impacto
Una estructura sencilla puede ser suficiente para realizar un seguimiento periódico de los indicadores de impacto social:
| Objetivo | KPI | Situación inicial | Objetivo | Resultado | Evidencia |
|---|---|---|---|---|---|
| Inclusión laboral | Personas contratadas de colectivos prioritarios | X | X | X | Documentación laboral |
| Formación | Horas de formación impartidas | X | X | X | Registro de formación |
| Empleo | Puestos de trabajo mantenidos | X | X | X | Informe de seguimiento |
| Medioambiente | Reducción de residuos/emisiones | X | X | X | Registro ambiental |
La utilidad del cuadro de mando no está en acumular datos, sino en seleccionar los indicadores que permitan comprobar de forma objetiva el cumplimiento de los objetivos del contrato.
¿Cuándo deben medirse los indicadores de impacto social?
La medición debe plantearse desde el inicio de la contratación y mantenerse durante todo el ciclo de vida del contrato.
Antes de la ejecución
Se establece la situación de partida, se concretan los objetivos y se definen los indicadores que permitirán medir los resultados.
Durante la ejecución
Se realiza un seguimiento periódico de los KPIs, se recopilan evidencias y se detectan posibles desviaciones respecto a los objetivos establecidos.
Después de la ejecución
Se comparan los resultados obtenidos con la situación inicial y con los objetivos previstos para evaluar el impacto conseguido.
Este proceso permite convertir la medición en una herramienta de gestión y no únicamente en una obligación de seguimiento.
De los KPIs al impacto real
Medir no significa únicamente recopilar cifras. El verdadero valor está en utilizar los datos para entender qué resultados ha generado una contratación pública y qué aspectos pueden mejorarse en futuras licitaciones.
La definición de objetivos, indicadores y sistemas de seguimiento puede integrarse también con iniciativas de transformación digital para entidades sociales, especialmente cuando la gestión y análisis de datos forman parte del proceso de evaluación.
Del mismo modo, una adecuada definición de los objetivos sociales desde la fase de diseño facilita que los resultados puedan medirse posteriormente. En este sentido, el diseño de proyectos sociales es un punto de partida fundamental para establecer objetivos e indicadores coherentes.
De los KPIs al impacto real
La medición del impacto forma parte del enfoque de DiverConsulting, que incluye el seguimiento de contratos, definición de KPIs y medición de indicadores sociales y medioambientales dentro de su servicio de licitaciones públicas para administraciones.
Este trabajo permite convertir los datos obtenidos durante la ejecución en información útil para demostrar el valor público generado y mejorar futuras contrataciones.